domingo, 25 de mayo de 2014

Perros agresivos, causas y soluciones

Perros agresivos, causas y soluciones



Este artículo debería titularse, realmente, perros con agresividad, ya que no hay perros agresivos sino perros que lo están por las siguientes causas.

¿Tiene alguna causa o explicación la agresividad en los perros?

Existen varias causas por las cuales un animal ataca o muestra algún síntoma de hostilidad, pero, en el fondo, detrás de cualquier conducta agresiva, está el común denominador del miedo. Las causas más habituales son:
  • Perros agresivos por dominancia: La agresividad por dominancia está causada por el miedo del animal a que le sometan, a que abusen de él. Está claro que entre el dueño y el perro (o el gato) el que ha de mandar es el dueño. Pero si nos obsesionamos con que nuestra mascota se someta a todos nuestros caprichos, le damos órdenes continuamente, no le respetamos nosotros a él y, en definitiva, hacemos no uso sino abuso de poder, por proceso compensatorio podemos convertirlo en un dictador que se enfrente a nuestra propia dictadura. La disciplina mal aplicada (cachetes, periódico enrollado, etc.) es una de las principales causas de que el animal se acabe volviendo violento, ya que la mano de su dueño o bien objetos de uso común, como el diario, se convierten en enemigos. Por eso nunca hay que emplear las manos para castigar a un perro: aunque no le hagamos daño físico, hay violencia psicológica en el gesto.
  • Perros agresivos por falta de límites: animales que se vuelven dictadores porque sus dueños sólo les saben dar cariño, pero no disciplina, y se someten a ellos. El animal, por instinto, no dudará en aprovecharse de esta debilidad. Los ladridos de exigencia suelen ser el primer escalón de la agresividad por dominancia. Son una falta de respeto del perro hacia el dueño que indica que la comunicación y la convivencia entre ambos se ha estropeado.
  • La dominancia desde cachorro: nos indica que el perro es inseguro, bien por traumas padecidos a su corta edad (destete antes de los dos meses de edad, traslados de un país a otro nada más destetarlo, maltratos, etc.), bien por miedos heredados.
  • Perros agresivos hacia otros perros: La agresividad hacia el dueño no tiene, en principio, nada que ver con la agresividad hacia otros perros, aunque un perro que se encuentre excesivamente sometido en casa y que no se atreva a enfrentarse a su dueño puede volcar su frustración actuando como dictador con otros perros.
  • Perros agresivos por posesividad: Está causada por el miedo del animal a la carencia, a la falta de algo. Este miedo suele tener su origen en el destete prematuro (los perros que no han convivido un mínimo de dos meses con su madre y sus hermanos tienen carencias afectivas) o en traumas pasados (perros abandonados o que han cambiado de dueño saben que pueden perder su hogar y a sus dueños) Estos miedos se reflejan en conductas agresivas cuando el animal cree que le van a quitar su comida, un juguete u objeto especial, que él valore, etc.
  • Perros agresivos en el veterinario: La causa suele ser el miedo al dolor físico. Suele darse en perros hipersensibles o que, por mimos excesivos, se ven a sí mismos como "víctimas" ante cualquier cosa que se les haga (hasta cepillarlos).

Consejos para los perros agresivos

  • Si el grado de agresividad de tu perro no ha pasado de ladridos de exigencia, aún estás a tiempo de intentar corregirlo tú solo. Dale lo que tú quieras (caricias, premios...) y ocúpate de cubrir sus necesidades de juego, ejercicio físico, comida, agua, cariño... pero nunca cuando lo pida. Cuando ladre ignóralo (riñéndolo le premias porque le prestas atención, y también puede ponerse más violento)
  • Sea cual sea la causa por la que el animal está mostrando agresividad, si ya ha habido gruñidos o marcaje necesitaremos la ayuda de un profesional, que deberá diagnosticar la causa o causas por las cuales es agresivo y tratarlo a fondo, con métodos naturales (nunca con medicación).

¿Podría funcionar la castración?

Según muchos estudios, la castración sólo resuelve el 5% de casos de perros agresivos con personas y el 50% de casos en machos agresivos con otros perros, mientras que en las hembras sólo puede ayudar si la agresividad es de manifestación hormonal. Aún siendo este el caso, la terapia emocional puede ahorrarle el quirófano a tu mascota.

Agresividad canina

Agresividad canina

Lo primero que hay que saber sobre la agresividad canina es que es uno de los problemas de comportamiento más comunes y que tanto se da en machos como en hembras, independientemente de su raza. A su vez es uno de los problemas de comportamiento que más preocupan a los propietarios.
Para tranquilizar lo antes posible a todo el mundo diremos que, por lo general, casi todos los problemas de comportamiento agresivo tienen solución.

¿Qué hacer si nuestro perro desarrolla una conducta agresiva?

1. Llevar al perro al veterinario
Lo primero a descartar es que la conducta agresiva del perro se deba a una causa orgánica tal como alguna enfermedad (patologías encefálicas, epilepsia, disfunción hormonal etc.) o sea consecuencia del dolor (dolor agudo o crónico, etc.). Para eso lo primero es llevar el animal al veterinario ya que una buena cantidad de consultas por agresión (alrededor del 15 al 20 % de los casos) terminan cuando los animales son tratados por algún problema articular o una espina clavada en el cojinete.
2. Establecer el tipo de agresividad
Descartado la primera posibilidad debemos profundizar en el comportamiento del perro hasta determinar a que tipo de agresividad nos enfrentamos. En efecto, existen varios tipos de violencia canina y cada uno de ellas requiere untratamiento diferente.

Ya que no existe un remedio universal sino que cada tipo de agresividad deberá ser tratado de formas diferentes. Normalmente deberemos recurrir a un profesional especializado para diagnosticarla de forma adecuada, ya que la agresividad es un comportamiento sumamente complejo que puede responder a muchas causas distintas.
Según la AVSAB (American Veterinary Society of Animal Behavior) existen alrededor de 20 tipos diferentes de agresividad canina pero aquí solo pasaremos a describir los tipos más frecuentes.
Pero antes de pasar a esta fase debemos entrar un poquito en la psicología canina y establecer donde encaja la agresividad en el comportamiento de lo perros.

Agresividad en los perros

Cierto tipo de agresividad se considera un comportamiento normal en los perros. No es una agresividad gratuita sino que viene basada y fundamentada en una serie de factores. Los perros al igual que sus primos los lobos son animales sociables, es decir que viven en grupo: manada o jaurías.
Dentro de la jauría, hay diferentes estatus o nivel sociales (el mas alto es el del jefe de la manada (también llamado individuo súper-alfa), luego perros alfas (no tan importantes como el jefe pero con un estatus social alto) hasta perros con diferentes grados de estatus social bajos.
Dentro del grupo, un perro puede usar la agresividad por varios motivos: adquirir o mantener un estatus social, defender el territorio de extraños, defender los alimentos, defender los cachorros, o simplemente, por miedo. Además, el jefe de la manada (individuo súper-alfa) también usa la agresividad para controlar y castigar los comportamientos inadecuados de los diferentes miembros del grupo.

Esta agresividad, que es una conducta natural de los perros ya que permite regular las relaciones entre los miembros de una manada, y asegurar su supervivencia, puede suponer un grave problema en el entorno doméstico. Ya que el perro al ingresar a nuestra familia nos ve como parte de su manada y por lo tanto se comportara con nosotros como lo haría con una manada de verdad. Por este motivo debemos rápidamente mostrarle quienes están por encima de él y que es lo que se puede o no hacer.

La "secuencia de agresión"

Una conducta agresiva normal consta de varias fases: primero el perro amenaza, luego muerde y finalmente verifica el resultado: eliminación del problema (fase resolutiva).
Fase de amenaza
Muchas de las personas que han sido mordidas por un perro, lo fueron porque no detectaron las señales no verbales de los perros que avisaban que este le estaba amenazando:
  • Mirada fija
  • Cola rígida
  • Gruñidos
  • Mostrar los dientes
  • Arrugar la nariz
Algunos propietarios consideran la agresividad una característica positiva en perros destinados a proteger el territorio o la familia y hasta la estimulan. En ese caso debemos ser consecuentes con nosotros mismos y con nuestro perro.
No podremos tratar a nuestro perro como un héroe el día que muerda a un caco y como delincuente al día siguiente porque mordió a un amigo que venia de visita. Eso si podemos y debemos tener mas control sobre ese tipo de perro y no dejarlos solo con las visitas.


CONEJOS Y PERROS SE LLEVAN BIEN

Conejos conviviendo con perros y gatos
 

Cuando en una casa tienen que vivir diversas mascotas es muy saludable conseguir que se lleven bién entre ellas. A continuación veremos la convivencia entre gatos y conejos y la convivencia entre perros y conejos.

Conejos y Gatos

Los conejos, generalmente atacan a los gatos porque socialmente tienen a confrontarse con otros congéneres, pero cuando un conejo siente que controla la situación, ya no molesta más al gato.
El problema surge cuando un conejo es espantadizo y uye al ver el gato, cosa que despierta su instinto de caza. En este caso conviene dejar el conejo en la jaula porque los dos puedan olerse y acostumbrarse el uno al otro.
También se puede dejar la jaula abierta o una caja donde el conejo pueda esconderse hasta que pierda el miedo.Tendrás que tener paciencia.
Cuando se habitúen el uno al otro, déjalos juntos y únicamente observa cuando se huelan, supervisando pero estando atento. Únicamente hay que intervenir si observas alguna actitud agresiva o de amenaza por parte del gato.

Perros y conejos

La convivencia de perros y conejos dependerá de la personalidad del perro y del conejo.
Si el conejo es muy tímido o el perro es agresivo, lo mejor es iniciar la relación con el método de la jaula hasta que se habituen a verse mutuamente
Habrá que supervisar cuando estén juntos y permiar el perro con caricias y felicitaciones cuando se acerque a oler el conejo con suavidad. Es conveniente que se tenga puesto el collar al perro, de forma que si en algún momento el perro hace algún movimiento que no deseamos, se le puede hacer un pequeño tirón y decirle no al perro, para controlar la situación.
Si tu perro es tranquilo y amigable, puedes probar de saltarte el paso de la jaula, sobretodo si es perro es adulto; pero nunca los dejes solos sin supervisión.


CONEJOS - CUIDADOS

CONEJOS: CONVIVENCIA CON OTRAS ESPECIES

Cuando varias mascotas conviven en una misma casa como miembros de la familia es muy saludable lograr que se lleven bien. Es posible conseguir que conejos, perros y gatos vivan en paz. Lo mismo corre para los niños pequeños, que a veces no saben como tratar con gentileza a los animales

CONEJOS: CONVIVENCIA CON OTRAS ESPECIES

Todos aquellos que tienen varias mascotas saben lo importante que es lograr que todos se lleven bien. Esta puede ser la diferencia entre una apacible y entretenida vida familiar y la eterna tortura de tener que cuidar que no quede una puerta abierta y se produzca el desastre. Esto no es diferente cuando se tienen miembros de diferentes especies. A veces hay que conseguir que animales que en estado natural serían predador y presa acaben conviviendo pacíficamente bajo el mismo techo. Esto no es imposible, solo hay que hacer las presentaciones con paciencia y cautela y observar la actitud de cada uno para evitar agresiones.
GATOS: en este caso lo primero que uno piensa es que habrá que cuidar que el gato no intente cazar al conejo. Sin embargo son muchos los casos en que los roles se invierten y son los conejos quienes tienen a mal traer a sus compañeros felinos. Socialmente los conejos tienden a confrontar con otros congéneres, y quizás sea esto lo que los lleve a acosar a los gatos con quienes conviven. Generalmente estas persecuciones no pasan a mayores, y cuando el conejo siente que ha controlado la situación ya no molesta más al gato. No es necesario hacer nada más que observar que todo quede en demostraciones de poder solamente.
El problema surge cuando un conejo se asusta y huye del gato, despertando su instinto de caza. Ahí es donde se debe intervenir. Lo mejor es dejar al conejo en su jaula, de manera que ambos puedan olerse y acostumbrarse el uno al otro sin riesgos. Deja una caja o casita donde pueda esconderse y sentirse protegido hasta que pierda el miedo. Esto puede llevar días o meses, según la personalidad de los dos. Deberás tener paciencia y no apurar las cosas; no generes situaciones en las que debas regañar al gato porque le crearás una sensación negativa con respecto al conejo. Tarde o temprano se habituarán y podrás pasar a la siguiente fase.


Bajo tu supervisión, deja a los dos juntos y permite que se olfateen y se observen. Solo debes intervenir si ves alguna actitud agresiva o de amenaza. La mejor manera de hacerlo es con una pistola de agua o un ruido fuerte, de modo que el animal reciba el “castigo” sin saber que viene de ti (porque si no podría a prender a esperar a que no estés presente para actuar). Durante el período de adaptación es mejor mantener las uñas del gato bien cortas y así evitar arañazos que podrían terminar en abscesos.
No es raro que un conejo y un gato se lleven bien desde el primer día y puedas omitir el uso de la jaula. Usa tu sentido común y observa las actitudes de cada uno para decidir si debes separarlos o no. Ante la duda, siempre es mejor demorar las cosas y no lamentarse luego.

No es raro que un conejo y un gato se lleven bien desde el primer día y puedas omitir el uso de la jaula. Usa tu sentido común y observa las actitudes de cada uno para decidir si debes separarlos o no. Ante la duda, siempre es mejor demorar las cosas y no lamentarse luego.
PERROS: en esta relación todo depende, nuevamente, de la personalidad de los animales en cuestión. Si el conejo es muy tímido o el perro, agresivo, es mejor comenzar con el método de la jaula hasta que se habitúen a verse. Siempre deberás supervisar los encuentros y premiar al perro con caricias y felicitaciones cuando se acerca a husmear con suavidad. Recuerda que siempre da mejor resultado premiar que castigar, entonces evita las situaciones en que el perro pueda ponerse nervioso y comportarse de manera brusca con el conejo. Es conveniente que tenga puesto su collar, de modo que si hace algo que no debe, puedes darle un pequeño tirón y decirle NO, para luego premiarlo cuando se calme. Esta corrección es la misma que se utiliza al adiestrar a un perro en obediencia. De hecho el perro es mucho más manejable si ha sido
adiestrado en los comandos básicos y ya está acostumbrado a seguir órdenes.
Si el perro es tranquilo y amigable, puedes saltar el paso de la jaula, pero recuerda que siempre es mejor tomar precauciones de más. Siempre debes supervisar sus encuentros con mucha atención para detectar cualquier signo de peligro. A no ser que estés absolutamente seguro de que el perro y el conejo se llevan bien, se consideran “parte de la familia” y se respetan mutuamente nunca los dejes juntos sin supervisión. Muchas veces el perro no molesta al conejo cuando tú estás porque sabe que recibirá una reprimenda, pero todo puede cambiar si están solos. La diferencia de tamaño y fuerza entre los dos hace que hasta un juego un poco brusco pueda resultar peligroso para el conejo, aunque el perro no tuviera la intención de agredirlo.
NIÑOS: que nadie se sienta ofendido por incluir aquí a los niños. Es que la convivencia puede ser difícil cuando son pequeños y no saben tratar con delicadeza a su mascota. Es muy importante enseñar a los niños a respetar a los animales, tanto por la seguridad de las mascotas como la de los ellos mismos. Un conejo que se siente acorralado puede arañar y lastimar o asustar a un pequeño; si esto ocurre se puede aprovechar para explicar al niño qué es lo que molestó al conejo y que no debe volver a hacerlo. Si el conejo suele andar suelto por la casa, conviene dejar su jaula u otro sitio donde esconderse siempre disponible, de modo que si el juego se torna muy brusco él tenga donde refugiarse.
Será necesario explicar cientos de veces las mismas cosas para enseñar todo esto a un niño, pues su energía y curiosidad son más fuertes que su memoria, pero el esfuerzo bien vale la pena.
Es una buena idea destinar un horario especial del día para el juego con la mascota. De este modo el niño aprende a valorar y esperar con ansias este momento y se da un marco para que te sientes con él a mostrarle como se acaricia a un animalito, permitir que le dé alguna golosina y que el niño aprenda a disfrutar y respetar a otros seres.

Cómo tener un perro y un gato en la misma casa

Cómo tener un perro y un gato en la misma casa





El dicho “Se llevan como perros y gatos” implica que estos dos animales no pueden estar juntos en el mismo espacio. El gato es un felino, como el león, y un depredador. El perro, un cánido descendiente del lobo, también es un depredador. Pero esto no quiere decir que no se puedan tener a los dos en un hogar, con una familia que los sepa educar y amar. 

Las diferencias entre los perros y los gatos
Se dice que el gato es el único animal doméstico que no ha sido domesticado. Hasta cierto punto es cierto: el gato es independiente, se le puede dejar en casa, no requiere de tanto amor de su dueño, no te saltará encima cuando regreses del trabajo, pero también te puede brindar compañía y cariño. Si te gusta tener mucho espacio y no quieres un animal que esté muy pendiente de ti, el gato puede ser para ti. Si quieres uno que te acompañe en recorridos al aire libre, se emocione cada vez que te vea y requiera de tus caricias, entonces el perro puede ser ideal. Pero esto es sólo una descripción generalizada. En verdad, hay gatos que se fijan en todo lo que haces y perros que se tumban en el sofá y no quieren salir a pasear.

Entiende las necesidades de cada uno
Para tener a estas dos mascotas en casa tienes que entender al animal en sí. Para empezar no debes adoptar un gato que no acepte a un perro, o viceversa, ni un animal que haya tenido indicios de agresividad. La única manera de saberlo es preguntando adonde lo adoptes o, en caso de que ya tengas una mascota en casa, reflexionando sobre su comportamiento. Los perros o gatos con historial de agresividad no son aptos para convivir con otras mascotas a menos que aprendan a aceptarlas. 

Si tienes un perro en casa 
Si tienes un perro y quieres añadir un gato a tu hogar, tienes que socializarlo desde que sea un cachorro. El primer año, sobre todo las primeras 12 semanas, son fundamentales. Tienes que socializarlo con otros perros, gatos y mascotas, además de niños y otras personas. Es importante que lo socialices en muchos sitios distintos, al igual que en casa, que será donde más compartirá con el gato. Es la única manera para que juegue con otros animales y aprenda qué comportamiento es aceptable. 

Si tienes un gato en casa 
Como en el caso del perro, la socialización es necesaria desde temprana edad y con resultados positivos. El gato debe conocer a otros gatos, perros y animales. El contacto contigo y con otras personas también lo ayudará a desarrollarse.


Adoptar o comprar los dos
Si no tienes mascota y adoptas o compras a los dos, tendrás mucho trabajo por delante. Cada mascota requiere de mucho tiempo para que la conozcas, comprendas todo lo que necesita y para que ella se acostumbre a ti. Tendrás que socializar a dos animales a la vez, pero será más fácil que se acostumbren el uno al otro porque serán más pequeños, más aptos a la socialización, y por tanto a la aceptación. 

Cuando estén en el hogar
Cuando tengas a los dos, es importante que cada uno te vea con el otro, así lo asociarán contigo, lo cual en sí es algo positivo. Para presentarlos, puedes seguir los siguientes pasos. El tiempo entre cada paso depende del animal, pero usualmente tardan un día o dos, o hasta menos. Fíjate en cómo se comportan y prosigue debidamente. Si pareces fallar en algún paso, puedes retroceder al anterior. 

1. Coloca a cada uno en una habitación continua a la otra y que estén divididas por una puerta. Por ejemplo, puedes poner al perro en el salón y al gato en el cuarto. La puerta debe estar cerrada todo el tiempo. Habrá ladridos y rasguños porque cada mascota querrá acceso a la otra. Comparte tu tiempo con ambos en cada habitación y prémialos cuando se noten desinteresados en lo que está pasando en la habitación adjunta. 

2. Dale a cada uno un artículo del otro: ropa, un paño o toalla. Este artículo tendrá el olor del animal. 

3. Cuando se comporten más tranquilos, pueden intercambiar habitaciones. Pon el gato en la habitación del perro y viceversa. Los ayudará a adaptarse al aroma del otro y a compartir espacios. 

4. Abre la puerta. Lo ideal sería que colocaras una barrera de seguridad entre las dos habitaciones, así se podrán olfatear y entrar en contacto con el otro. Si no tienes una, colócate en el umbral. No permitas que ninguno interceda a la habitación del otro. Si se acerca el perro, agárralo y permite que el gato se le acerque. No sueltes al perro y prémialo cuando se tranquilice. Si ladra dale la vuelta. 

5. Quédate con ellos en una habitación, preferiblemente el salón de la casa. Supervísalos e intervén si hay alguna pelea. No permitas que el perro persiga al gato. Además, si el gato huye, el perro lo puede ver como una invitación a jugar o como presa, así que detenlos. Puedes darle un descanso al que parezca instigar al otro, pero no muestres preferencias ni pongas a uno por encima del otro físicamente. No cargues al gato mientras el perro está en el piso, por ejemplo. Los perros siempre buscan acercarse a la cara de sus madres cuando son cachorros, por lo que cargarlos es una recompensa. 

6. Si no puedes supervisarlos todo el tiempo, deben estar separados hasta que regreses a casa. 

7. Jamás pongas a uno en una jaula si esa mascota puede ver a la otra suelta. Sé justo y sin preferencias. 

Para que estén solos
Si tu gato y perro no se llevan bien en el futuro, los tendrás que mantener separados cuando salgas. Si por otro lado se lleven bien, puedes empezar a dejarlos solos en una habitación. Al principio supervísalos sin que se den cuenta. Luego puedes dejarlos solos mientras estás en otra parte de la casa, pero revisándolos de vez en cuando.

¿Perros y gatos conviviendo?

No significa llevarse mal



"Llevarse como el perro y el gato", dice el proverbio... pero no debería significar necesariamente llevarse mal. En determinadas circunstancias la relación es excelente, y, en cualquier caso, se pueden prevenir y controlar los problemas de convivencia.

Los perros y los gatos son predadores por naturaleza, y su instinto les incita a perseguir a otras especies animales. Es frecuente que los gatos se lancen tras los ratones, pájaros, moscas, etc, y que los perros hagan lo mismo con los gatos. Su impronta genética les dice que es una potencial presa que deben perseguir y la primera prioridad de cualquier especie animal es la obtención de alimentos para su subsistencia. En los carnívoros, y especialmente en los felinos que son carnívoros obligados o exclusivos, esta supervivencia está basada en la caza (predación) de presas vivas.

En los gatos la pasión por la caza es más difícil de erradicar que en los perros pero se puede controlar por medio de juegos, entretenimientos y teniendo cuidado en no facilitar las situaciones que despiertan este instinto. Existen países como Suiza o Australia donde hay una especie de toque de queda para los felinos en los horarios habituales de caza (atardecer, noche, madrugada); se les prohibe por ley que sus propietarios les permitan la salida al exterior.

Para lograr una buena convivencia entre especies tenemos que ser conscientes de las diferencias y respetarlas: los perros pueden ser fáciles de educar, los gatos un poquito menos. Los felinos son más independientes del amo y suelen entretenerse sin causar mayores problemas. Son más higiénicos, no necesitan salir a la calle a hacer sus necesidades. No son glotones como los perros, prefieren picotear...

Estos dos predadores pueden mirarse con desconfianza, justamente por que son diferentes. La incomprensión recíproca puede ser el motor de sus relaciones, pero la domesticación ha cambiado estos dominios y es una gran verdad que la convivencia puede hacer al cariño. A su vez la proximidad del hombre provocó una menor densidad de predadores lo que posiblemente aumentó las posibilidades de éxito en la procreación y en la supervivencia de los individuos. Esta es la causa más probable para la explicación de por qué los depredadores domésticos correctamente sociabilizados con los seres humanos u otras mascotas no sólo no huyen de los mismos sino que además pueden buscar su compañía.

Si los acostumbramos desde cachorros a su mutua presencia, es decir, los socializamos correctamente y los educamos para convivir, la adaptación será mucho más fácil. Terminarán asumiendo que no es necesario cazar para sobrevivir, que afortunadamente ese tema lo tienen resuelto, y que su relación con otras especies puede ser diferente. Desde cachorros aprenden de sus padres y congéneres, y por supuesto del ambiente que los rodea lo que condicionará su comportamiento de adulto. Nosotros los humanos, formamos parte de dicho ambiente. Pero está claro que debemos enseñarles a vivir en este nuevo escenario, porque la impronta genética trasmite muchas cosas.


Cuando un perro ve a un gato desconocido inmediatamente lo acosa. El felino medita qué es lo que le conviene, si hacerle frente o darse a la fuga. El perro dilata sus pupilas, pone sus orejas tiesas, y permanece expectante ante las reacciones. Si se inicia la pelea el gato se endereza y emite un particular sonido. Esta actitud provoca el ataque de un perro que no sea tímido. Un gato audaz se lanza al rostro del enemigo, pudiendo provocarle graves lesiones en los ojos. Los zarpazos y los mordiscos de los gatos pueden producir profundas heridas que se infectan con relativa facilidad. Un gato sano es más rápido que cualquier perro.

Pero si comparten el mismo territorio y les facilitamos las cosas con contactos tempranos terminarán haciéndose amigos. Lo mismo ocurrirá si la mascota no es un gato, sino un conejo, un roedor o un pájaro; si nuestro perro es joven la adaptación también será mucho más fácil. Si es un perro de raza con temperamento tranquilo, que no ha sido seleccionado para cazar, la convivencia se dará de forma mucho más natural.

?Qué debemos hacer si queremos tener perros y gatos conviviendo juntos en casa?

Como decíamos anteriormente, un animal joven se adapta mucho más fácilmente a la convivencia con otras especies que los adultos y los que peor lo llevarán son los ancianos, acostumbrados a ser los reyes de la casa durante años... Los cachorros son más juguetones que cazadores, no tardarán en establecer sus propias jerarquías, sus propias interacciones, sus propios roles. Aunque es importante que siempre dispongan de sus específicos lugares para comer y para dormir para que puedan refugiarse en momentos de agobio.


La presentación es un momento muy importante en la futura relación que se va a establecer entre ellos, es mejor que nuestro perro en ese momento esté cansado por haber realizado ejercicio, recién alimentado y tranquiloSicuando le presentamos a la nueva mascota da muestras de tranquilidad hay que felicítarlo, demostrarle que te enorgullece su reacción pacífica. Cuando más edad tenga el perro más paciencia hay que tener, pero la fórmula es la misma.

Y por supuesto, nunca estimular su instinto de caza y persecución, sino más bien reprimir cualquier intento de caza y captura a todo lo que se mueve, más aún si la forma de moverse es errática o vacilante como ocurre con los niños.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Anglo-Français

Anglo-Français de Petite Vénerie



El Anglo-Français de Petite Vénerie es conocido en nuestro país como Sabueso Anglo Francés Mediano. Es un perro que vive en jauría y adiestrado para la caza de la liebre.

Origen

A partir del cruce de las razas británicas, como Fox Hound y el Harrier, con las razas nacionales francesas, como el Poitevin, el Billy o el Porcelaine, nacieron unos ejemplares con más vitalidad y mejor osamenta. Los criadores franceses quisieron fijar la raza de estos perros sabuesos y crearon elAnglo-Français de Petite Vénerie.

Comportamiento

El es prudente y tenaz. Es un perro que tiene iniciativa, empuje, velocidad y fondo. Como todos los sabuesos, no es un animal de compañía aunque eso no quita que con el hombre sea obediente y confiado.

Aspecto

El Sabueso Anglo Francés Mediano es un perro de constitución sólida y equilibrada. Su cabeza es pequeña en comparación con el cuerpo y las orejas le cuelgan a los lados. Tiene unos ojos grandes y castaños y el pelo corto apretado. Este perro puede ser tricolor (blanco, negro y fuego) o bicolor (blanco y naranja o blanco y negro).

Cuidados específicos

El Anglo-Français de Petite Vénerie es un perro de caza está acostumbrado a vivir en jaurías. En estos casos se debe mantener a la jauría en unas buenas condiciones higiénicas y alimenticias. Se requiere un control periódico de las heces para eliminar eventuales parásitos, una vacunación llevada al día y un entrenamiento físico que lo mantenga en forma. No se adapta bien a la vida en la ciudad.

Salud

El Sabueso Anglo Francés Mediano es un perro fuerte y saludable. Al volver de cazar se debe controlar la presencia de garrapatas en el animal, sobretodo en orejas y patas. Estos parásitos pueden transmitir enfermedades de la sangre como la piroplasmosis.